Cristóbal Chardonnay

La fragancia del verano…

Si hubiera un perfume que defina al verano, podríamos pensar en el de frutas tropicales como ananá, melón, duraznos… y el del Chardonnay.
Esta cepa blanca es una fuente inagotable de estímulos olfativos. El Cristóbal Chardonnay es un vino blanco mendocino que recorre divinamente los tonos herbáceos y cítricos. Es fresco, tiene buen volumen y es fácil de beber, como base para cocktails o solo, aireándolo en la copa para que despliegue todos sus aromas. Bien estival: beberlo al borde de la piscina, en la arena frente al mar o rodeado de verde mientras empiezan a oírse los grillos del atardecer. Vale también acompañarlo con pescados a la parrilla, sándwiches de pavita o ensaladas con pollo.

DATOS CURIOSOS

La uva Chardonnay es originaria de la región vitícola de Borgoña, en el este de Francia, pero crece en todas las zonas en las que donde se produce vino, desde Alemania hasta Nueva Zelanda. En Argentina, con 5900 hectáreas plantadas, se ubica segunda entre las variedades tradicionales blancas. Es muy apreciada debido a su capacidad de maduración y por producir una amplia gama de vinos, que van desde las bases para espumantes hasta los corpulentos varietales fermentados en barricas de roble, pasando por vinos frescos y elegantes sin madera. Sus descriptores primarios más frecuentes son las frutas tropicales y la manzana.